Tristes experimentos de la carrera espacial

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Mucho antes de que un ser humano pudiera salir al cosmos los científicos enviaron distintas especies animales, entre ellas monos. Aquí un recuento de éstas tristes historias.

Al terminar la segunda Guerra Mundial los estadounidenses aprovecharon la tecnología y las investigaciones militares obtenidas de los derrotados alemanes. La piedra angular del desarrollo de la carrera espacial en EEUU fueron los cohetes V2, tomados de los alemanes. Esos artefactos fueron adaptados con éxito para llevar al espacio exterior equipamiento científico y sensores de distinto tipo.

Mucho antes de que un ser humano pudiera salir al cosmos los científicos enviaron distintas especies animales, entre ellas monos.

Los animales mártires de la carrera espacial

El primer mono astronauta, de nombre Albert, fue lanzado en junio de 1948 y alcanzó los 63 kilómetros de altura, a bordo de un V2, el primer misil balístico de largo alcance de la historia. El animal no superó la prueba y murió por sofocación al no funcionar el sistema de suministro de oxígeno.

Albert

El primer mono que llegó al espacio fue Albert II, que, un año después —en junio de 1949— logró alcanzar una altura de 134 kilómetros, también a bordo de un V2.

Albert II


Albert II era un pequeño mono rhesus. Los científicos tenían la misión de llevarlo al espacio y traerlo de regreso a la Tierra de manera segura. Durante el vuelo monitorearon las condiciones físicas del animal buscando, sobre todo, conocer el impacto de la radiación espacial sobre las células vivas.


Desafortunadamente Albert II tampoco pudo sobrevivir a la dura prueba. El sistema de eyección del paracaídas no funcionó y el pequeño mono murió a consecuencia del impacto en tierra.

Incluso peor fue la experiencia con Albert III, pues el cohete V2 que lo transportaba solo alcanzó los 10 kilómetros antes de explotar, en septiembre de 1949.

Ese mismo año, la NASA envió a Albert IV en otro cohete V2, pero el artefacto volvió a estallar antes de lo planificado. Desde entonces los EEUU abandonaron los V2 como vehículo para llevar vida terrestre al espacio.

Luego, en abril de 1951, los EEUU lanzaron otro macaco al espacio. Se trataba de Albert V y, esta vez, era enviado al espacio a bordo de un cohete Aerobee. El animal murió en su entrada a tierra, por una falla del paracaídas.

Ese mismo año Yorick —también conocido como Albert VI aunque, para algunos expertos, la primera dinastía de los Alberts terminó en 1949, junto con el uso del V2 por la NASA— se robó la atención mediática. Fue el primer primate en sobrevivir a un vuelo espacial. Iba en compañía de 11 ratones de laboratorio. Sin embargo, Yorick falleció dos días después de su regreso a la Tierra. Técnicamente, no se puede hablar en este caso de un regreso exitoso porque, aunque Yorick sobrevivió al vuelo, murió a causa de este.

Albert V

Able y Miss Baker: el éxito real de los monos cosmonautas

No fue sino hasta mayo del año 1959 —poco más de diez años después del lanzamiento de Albert I— que el hombre consiguió enviar monos al espacio que sobrevivieron incluso después de tocar tierra. Fueron Able (macaco rhesus) y Miss Baker (mono ardilla) que volaron a bordo de un cohete Júpiter AM-18 a más de 16 mil kilómetros por hora.

Able y Baker


Able (Capaz, en español) falleció poco después, en junio de 1959, durante una cirugía, a causa de la anestesia. Luego fue disecado y hoy se puede ver en el Museo del Aire y el Espacio (National Air and Space Museum) del Instituto Smithsoniano de los Estados Unidos.


Miss Baker sobrevivió por muchos años y murió en noviembre de 1984 —tenía 27 años entonces—. Su cadáver fue sepultado en Huntsville, Alabama, en el Space and Rocket Center.

Animales en la carrera por conquistar el espacio

Los EEUU y la Unión Soviética emprendieron una carrera apresurada y multimillonaria por el espacio. Cada potencia intentaba golpear primero. El comienzo de la experimentación con chimpancés implicaba ensayar con los animales más parecidos al hombre.

En enero de 1961 la NASA dio un golpe de efecto: Ham fue el primer homínido en volar al espacio exterior y se convirtió en uno de los animales más famosos de la carrera espacial, junto a Laika, la perrita soviética.

Ham, a bordo del Mercury Redstone, se elevó sobre los 253 kilómetros —una altura mayor de la pronosticada— debido a un exceso de velocidad no programado en los cálculos pre-lanzamiento. Debido a este factor, Ham estuvo siete minutos bajo los efectos de la ingravidez.

Debido a la altura que alcanzó, la reentrada de la cápsula fue traumática, pero, al final, se logró el amarizaje en el Océano Atlántico. A su llegada los médicos confirmaron que Ham se econtraba cansado y deshidratado pero que su estado de salud, en general, era satisfactorio.

Ham sobrevivió por varios años y murió en 1983 —a los 26 años— en un zoológico.

Ham


Pero, tras el envío del primer chimpancé al espacio, la alegría para los estadounidenses duró poco. Si bien Ham fue el primer homínido que llegó al cosmos y sobrevivió, diez meses después la Unión Soviética humilló a la NASA de los EEUU enviando al primer hombre al espacio, Yuri Gagarin. Era un golpe de efecto increíble. Una herida que cerró con el viaje del hombre a la Luna.


La Unión Soviética y su “granja espacial”

Según lo que se conoce oficialmente, la Unión Soviética envió macacos al espacio mucho después que los estadounidenses.

Hoy se sabe de Abrek y Bion que viajaron al espacio en la conocida como Misión Bion 6, en diciembre de 1983. En todas las pruebas soviéticas fueron usados macacos rhesus.

Sin embargo, y aunque los soviéticos nunca perdieron de vista los progresos de los monos utilizados por la NASA, los científicos de Moscú apostaron, en los comienzos, por otros animales de su “granja espacial”.

Ratones y conejillos de indias dieron su paso luego a los perros, los preferidos por los científicos espaciales soviéticos que creían —no sin cierta razón— que estos serían mucho más resistentes al viaje que los monos.

Los soviéticos escogían para los experimentos espaciales a perras hembras, callejeras y de pelaje claro.

Era más fácil diseñar los “pañales” espaciales —hechos con el objetivo de evacuar excrementos en condiciones de ingravidez— para las hembras y, además, el carácter callejero les convertía en candidatos más resistentes que un perro de raza. El color claro respondía a los problemas de las cámaras de la época, que tenían dificultades para captar con fidelidad los colores oscuros.

En agosto de 1951 Dezik y Tsygan fueron los primeros canes en completar un vuelo suborbital aunque, en un segundo viaje, Dezik —junto a la perrita Lisa— murieron accidentadamente.

Dezik y Tsygan

En fecha posterior, noviembre de 1957, la perrita Laika (ladradora) se hizo famosa en la Unión Soviética y el resto del mundo. A bordo del satélite Sputnik 2 se convirtió en el primer ser vivo terrestre en orbitar nuestro planeta.

Laika

Los expertos no tenían ninguna esperanza, ni forma, de traer de vuelta a la perrita. Pensando en ello, los ingenieros de vuelo soviéticos prepararon un sistema para sacrificar por eutanasia a Laika. En el año 2002, mucho tiempo después, se supo que Laika no había muerto al sexto día, como aseguraba la propaganda oficial desde Moscú. En realidad, la perra murió debido a un fallo del sistema térmico de la nave.

El caso Laika desató una polémica sobre el maltrato animal sometidos a experimentos científicos, a finales de la década de los cincuenta del siglo pasado.

En 2008, el gobierno ruso develó un monumento en homenaje a Laika, la que es, quizás, la perra más famosa de la carrera por conquistar el espacio.

Otros muchos animales: monos y también perros, ratones, conejos, etc., volaron al espacio. Sus viajes —y también sus muertes— sirvieron originariamente para probar la capacidad de supervivencia antes de intentarlo con seres humanos.

Aunque queda pendiente una justa valoración ética de esta práctica científica, sí es evidente que estos animales abrieron una senda al conocimiento humano en materia espacial. Al final, ¿valió la pena?, saquen sus propias conclusiones.


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Misteriosa Realidad: Tristes experimentos de la carrera espacial
Tristes experimentos de la carrera espacial
Mucho antes de que un ser humano pudiera salir al cosmos los científicos enviaron distintas especies animales, entre ellas monos. Aquí un recuento de éstas tristes historias.
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